PSICOLOGÍA INFANTIL
En la actualidad, son frecuentes los problemas emocionales y conductuales en niños y adolescentes. En concreto, se estima que aproximadamente el 20% de la población infanto-juvenil sufre disfunciones clínicas importantes. Hablamos de una etapa en la que se producen diversas situaciones de riesgo que pueden facilitar el desarrollo de problemas futuros.
Son muchos los factores que pueden intervenir en el desarrollo de dichas problemáticas. Concretamente, las dificultades académicas de niños y adolescentes, en ocasiones, se muestran como un síntoma o como un desencadenante de problemas emocionales o de conducta.
En el área de Psicología Infantil se lleva a cabo la prevención y tratamiento de los problemas mencionados.
Intervención individual:
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Agresividad y desobediencia: en determinados momentos de su desarrollo el niño puede mostrarse desafiante como modo de expresar su individualidad y demandar autonomía. Sin embargo, puede ser necesaria una intervención si se observa un patrón persistente de desobediencia, si la desobediencia va acompañada de agresividad o si el niño muestra signos de infelicidad o continua tristeza.
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Duelo: el objetivo de la terapia de duelo es ayudar a resolver los conflictos inherentes a la separación y facilitar la superación de las etapas necesarias para elaborar la pérdida. En los duelos no resueltos, estas fases no han sido adecuadamente superadas, en este caso, se proporcionará la orientación y el apoyo necesarios para que esto se logre.
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Déficit de autoestima: son muchos los trastornos infantiles que aparecen asociados con un déficit de autoestima, ya sea como causa o como consecuencia. Elevados niveles de autoexigencia, perfeccionismo y autovaloración, excesiva necesidad de aprobación, inseguridad en la toma de decisiones, evitación social y síntomas de tristeza son, entre otras, características que están presentes en las personas con déficit de autoestima. Todo ello les conduce a un desgaste emocional y un sufrimiento muy elevado que hacen justificable una intervención en esta área.
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Separación parental, cambios en la familia,etc.: el divorcio de los padres constituye una situación estresante que experimenta un gran número de niños. Aunque el funcionamiento psicológico de los niños tiende a mejorar con el paso del tiempo, en los meses que siguen al divorcio muchos niños experimentan problemas emocionales, conductuales, escolares, sociales y/o físicos.
Intervención grupal:
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Taller de Habilidades Sociales: la competencia social tiene una importancia crítica tanto en el funcionamiento presente como en el desarrollo futuro del niño. Cuando el niño o adolescente posee un repertorio de conductas efectivas para la interacción limitado, las relaciones sociales que presenta son escasas y, cuando se producen, vienen cargadas de un elevado nivel de ansiedad. En este caso, es conveniente realizar un entrenamiento en habilidades sociales que posibilite una mejor adaptación social.
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Taller de Relajación y Autocontrol: es importante que los niños y adolescentes aprendan a controlar sus emociones ante situaciones problemáticas. Entre otras técnicas, el entrenamiento en relajación resulta de gran utilidad para que éstos aprendan a controlar su propio estado afectivo y, como consecuencia, vean disminuido su nivel de ansiedad y ejecuten una conducta más adaptativa ante la situación conflictiva.